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Plan · lluvia

Qué hacer en Vigo cuando llueve

Museos, mercados, rampas cubiertas y sobremesas largas: el plan para un día de agua en Vigo, que aquí no es una excepción sino parte del paisaje.

Qué hacer en Vigo cuando llueve

En Vigo llueve. Negarlo sería absurdo y, francamente, la ciudad con agua tiene su punto: la piedra del Casco Vello brilla, la ría se pone gris plata y las tabernas se llenan.

Pero si has venido tres días y te toca uno de frente atlántico, conviene tener plan. Este es el que funciona.

Lo primero: la ropa

La regla local no es el paraguas, es el chubasquero con capucha. Aquí la lluvia casi siempre viene acompañada de viento, y los paraguas duran lo que duran. Calzado que no se empape, y listo.

Y una cosa que sorprende a los de fuera: suele escampar. Los frentes pasan, y entre dos chubascos hay claros de una hora largos. No canceles el día entero por la previsión de la mañana.

Dónde se está bien

Además de lo que va en las secciones de arriba, tres refugios que los vigueses usan de verdad:

  • Las rampas mecánicas del Casco Vello están cubiertas y permiten subir del puerto al centro sin calarse.
  • La calle Príncipe y las galerías del Ensanche, para caminar a cubierto entre tiendas.
  • La Estación Marítima, si te apetece ver la ría desde dentro con un café delante.

El plan que solo funciona con lluvia

Coger el ferry a Cangas un día de temporal moderado. Media hora de travesía con la ría picada, el barco casi vacío y una vista de Vigo entre nubes que no se parece en nada a la de un día de sol. Comer allí y volver.

No lo hagas con temporal fuerte: si el mar está muy movido, las navieras cancelan.

Lo que no hay que intentar

Las Cíes. Con lluvia y viento pierden todo su sentido, no hay refugio en la isla y el mar suele estar como para no disfrutar la travesía. Guarda el permiso para otro día — te contamos cómo se pide cuando lo necesites.

Mañana: museos del centro

El MARCO, en Príncipe, ocupa la antigua cárcel y programa arte contemporáneo en un edificio que ya merece la visita. La Pinacoteca Fernández del Riego completa la mañana sin salir del centro y sin mojarse más de cinco minutos entre uno y otro.

Mediodía: el Mercado da Pedra

Techo, ambiente y comida. El mercado y las tabernas del entorno son el mejor refugio de la ciudad: ostras, vino y una sobremesa de las que no se miran el reloj.

Tarde: Museo do Mar de Galicia

En Alcabre, sobre una antigua fábrica de salazón, con edificio de Aldo Rossi y César Portela. Cuenta de qué ha vivido esta ría durante siglos y tiene acuario. Se llega en autobús urbano desde el centro.

Plan B con niños

El Vigozoo, en el monte de A Madroa, tiene zonas cubiertas; y los centros comerciales del Ensanche resuelven una tarde con cine si el agua no da tregua.

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