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Ruta · naturaleza

Ruta dos Muíños do Folón e do Picón

Sesenta y siete molinos de agua escalonados por dos laderas de O Rosal, unidos por una ruta circular de 3,5 km con escaleras de piedra y saltos de agua.

Duración
2 h
Distancia
3,5 km
Dificultad
facil
Categoría
naturaleza
Ruta dos Muíños do Folón e do Picón

Los Muíños do Folón e do Picón son uno de los conjuntos etnográficos más impresionantes de Galicia, y de los pocos que se entienden mejor caminando que leyendo. Sesenta y siete molinos de agua trepan por dos laderas del Campo do Couto, en O Rosal, colocados uno encima de otro para aprovechar el mismo caudal una y otra vez.

Están declarados Bien de Interés Cultural desde 1998, y buena parte de ellos han sido rehabilitados.


La ruta: circular, corta y en escalera

Molinos de agua escalonados en la ladera del Folón, en O Rosal
Los muíños del Folón, escalonados por la ladera

El recorrido oficial es el PR-G 94, una ruta circular de unos 3,5 kilómetros que sube por una de las laderas y baja por la otra. Se hace en hora y media o dos horas con paradas.

Es corta, pero no es un paseo llano: la subida inicial es continua y buena parte del camino son escaleras de piedra, muchas veces húmedas. De ahí que sea perfecta con niños que ya caminen y mala idea con carrito.

Se puede empezar en cualquiera de los dos sentidos. Lo habitual es subir por el Folón —el conjunto más espectacular— y bajar por el Picón, dejando el descenso para el final.


Cómo funcionaban los molinos

Uno de los molinos de piedra rehabilitados del Folón
Muchos molinos conservan la estructura y parte de la maquinaria

Son molinos de rodicio, de rueda horizontal: el agua entra canalizada, mueve la rueda de paletas y esta hace girar directamente la muela. Lo ingenioso está en la disposición.

Al colocarlos escalonados, el agua que salía de un molino entraba en el siguiente, de modo que un mismo caudal movía decenas de ruedas ladera abajo. Los hay de canle —con canal de conducción— y de cubo, donde el agua se almacenaba para soltarla con más fuerza.

Cada familia del lugar tenía su turno de molienda. Muchos conservan hoy la estructura completa, y algunos la maquinaria original.


El entorno

El camino discurre entre bosque atlántico: robles, castaños, helechos y musgo cubriendo la piedra. El río salta constantemente entre los molinos, formando pequeñas cascadas y pozas que son la otra mitad del atractivo.

El paisaje cambia mucho con la estación: en invierno y primavera el agua baja con fuerza y los saltos son el espectáculo; en verano se apaga y gana el bosque, que mantiene la sombra y el fresco.


Cómo llegar y qué combinar

Castro de Santa Trega en A Guarda, sobre la desembocadura del Miño
El castro de Santa Trega, a un cuarto de hora de los molinos

O Rosal está a unos 45 minutos de Vigo, en el extremo suroeste de la provincia. Hay aparcamiento junto al inicio de la ruta, que se llena los fines de semana buenos.

La escapada redonda es completarla con la vecina A Guarda: el castro de Santa Trega sobre la desembocadura del Miño está a un cuarto de hora, y el puerto es de los mejores sitios de la costa para comer langosta.

Si te va este tipo de ruta —corta, con patrimonio y agua—, la otra recomendable de la zona es el Monte Aloia, en Tui.

Puntos destacados

  • · 67 molinos de agua escalonados, declarados Bien de Interés Cultural
  • · Ruta circular señalizada como PR-G 94
  • · Cascadas y pozas junto al camino
  • · Bosque atlántico de robles, castaños y helechos

Consejos prácticos

  • → Lleva calzado que se pueda mojar y agarre bien: hay muchas escaleras
  • → Ideal para ir con niños, pero no para carritos
  • → Empieza por el Folón para dejar la bajada del Picón para el final
  • → Con lluvia reciente las piedras resbalan; con sequía, los saltos pierden gracia

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