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actualidad · 15 de octubre de 2026

Nueve años de los incendios de Vigo: las heridas que aún permanecen y la prevención pendiente

El fuego del 15 de octubre de 2017 arrasó cerca de un tercio de los montes vigueses y dejó tres víctimas mortales. Nueve años después, repasamos qué se ha recuperado y qué sigue pendiente.

Nueve años de los incendios de Vigo: las heridas que aún permanecen y la prevención pendiente

El 15 de octubre de 2017 quedó grabado en la memoria de Vigo como una de las jornadas más dramáticas de su historia reciente. En apenas unas horas, los incendios forestales que asolaron Galicia alcanzaron los montes periurbanos de la ciudad, avanzaron hacia viviendas y zonas empresariales y obligaron a vecinos a enfrentarse a una emergencia que parecía imposible de contener.

Nueve años después, este jueves 15 de octubre de 2026, el aniversario invita a mirar más allá de las imágenes de aquella jornada. La recuperación de los espacios naturales afectados, las pérdidas que nunca podrán repararse y las medidas adoptadas desde entonces para evitar una nueva tragedia forman parte de un balance que sigue abierto.

Porque, aunque el paisaje haya cambiado y existan nuevos instrumentos de prevención, la pregunta continúa vigente: ¿está Vigo mejor preparada para afrontar un incendio de dimensiones similares al de 2017?

El recuerdo de las tres víctimas mortales de Vigo y su comarca

Los incendios de octubre de 2017 dejaron tres víctimas mortales en Vigo y su entorno más próximo. Dos mujeres de avanzada edad fallecieron atrapadas en un vehículo en una pista forestal entre Chandebrito y Camos, en el municipio de Nigrán. En Vigo, un hombre de 70 años murió en la parroquia de San Andrés de Comesaña cuando intentaba apagar un incendio subido a un muro.

Sus muertes recuerdan la dimensión humana de una tragedia que no puede medirse únicamente en hectáreas quemadas, árboles destruidos o daños materiales.

Aquel domingo, el avance de las llamas convirtió caminos, carreteras y espacios próximos a las viviendas en lugares de peligro. La rapidez con la que se propagó el fuego dejó patente la vulnerabilidad de los núcleos habitados situados junto al monte.

Nueve años después, recordar a las víctimas significa también mantener presente la obligación de proteger a quienes viven cerca de las zonas forestales. La prevención no consiste exclusivamente en evitar que se inicie un incendio, sino también en impedir que su propagación ponga en peligro a la población y garantizar que existan recursos, información y vías de evacuación adecuadas.

Qué se perdió en los incendios de Vigo de 2017

La magnitud de los incendios transformó buena parte del paisaje forestal de Vigo. Las llamas afectaron a los montes de parroquias como Coruxo, Comesaña, Matamá, Valadares y Zamáns, entre otras zonas del entorno metropolitano, y llegaron a rodear áreas urbanas.

La documentación urbanística del municipio recoge que el episodio de 2017 quemó aproximadamente un tercio de los montes vigueses. No se trató únicamente de una pérdida de vegetación: el fuego alteró ecosistemas, afectó a la biodiversidad y modificó espacios que forman parte de la identidad y de la vida cotidiana de numerosos barrios.

Zona recreativa de un monte vigués con las mesas de merendero rodeadas de arbolado y suelo ennegrecido tras el incendio de octubre de 2017

Zona recreativa de un monte de Vigo con el suelo ennegrecido, días después de los incendios de octubre de 2017.

La recuperación del monte no termina cuando vuelve el verde

Con el paso de los años, la vegetación ha vuelto a crecer en muchas de las superficies afectadas. Sin embargo, recuperar la cubierta vegetal no equivale necesariamente a restaurar el ecosistema que existía antes del incendio.

La composición de las especies, la estructura del bosque, la presencia de árboles maduros y la capacidad del terreno para conservar su biodiversidad pueden tardar mucho más en recuperarse. La evolución depende, además, de las características de cada zona, de la gestión posterior y de las condiciones ambientales.

Por eso, el balance de estos nueve años debe distinguir entre la regeneración natural, los trabajos de restauración y la transformación de los espacios forestales para hacerlos más resistentes a futuros incendios.

Especies invasoras y gestión forestal, dos desafíos pendientes

La proliferación de especies invasoras y la acumulación de vegetación susceptible de arder figuran entre las preocupaciones señaladas por representantes de los montes vigueses. La gestión del combustible forestal, la conservación de las especies autóctonas y la diversificación del paisaje son cuestiones centrales para reducir la vulnerabilidad del territorio.

El objetivo no es eliminar toda la vegetación del monte, sino gestionarla de manera que se reduzca la continuidad del combustible, se mantengan los valores ecológicos y se dificulte la propagación de grandes incendios.

Esta tarea requiere actuaciones continuadas, no únicamente intervenciones puntuales cuando se aproxima el verano. También exige coordinación entre las comunidades de montes, los propietarios particulares y las administraciones responsables.

¿Qué medidas de prevención se han incorporado desde 2017?

En estos nueve años se han producido avances normativos y operativos. Sin embargo, conviene diferenciar entre los instrumentos que ya existen, las actuaciones que se están desarrollando y los proyectos que todavía no se han materializado por completo.

1. Vigo aprobó su plan municipal de prevención en 2020

El Ayuntamiento de Vigo aprobó definitivamente el Plan municipal de prevención y defensa contra los incendios forestales el 2 de abril de 2020.

El documento delimita la red secundaria de franjas de gestión de biomasa, con el objetivo de reducir la vegetación combustible en zonas estratégicas y proteger a las personas y los bienes situados cerca del monte.

La planificación establece obligaciones para los terrenos incluidos en esas franjas, entre ellas la gestión de la biomasa y las restricciones relativas a determinadas especies vegetales.

La aprobación del plan supuso un paso relevante después de los incendios de 2017. No obstante, disponer de una planificación no garantiza por sí solo su cumplimiento efectivo: también son necesarios la ejecución de los trabajos, la inspección de las parcelas y el mantenimiento periódico de las zonas intervenidas.

Fuente: Plan municipal de prevención y defensa contra incendios forestales del Ayuntamiento de Vigo.

2. El anillo verde de Vigo continúa siendo una cuestión pendiente

En marzo de 2018 se presentó la propuesta de un gran anillo verde de aproximadamente 50 kilómetros que rodearía Vigo y contribuiría a proteger la ciudad frente a los incendios.

La iniciativa, vinculada a una propuesta de la Mancomunidad de Montes, pretendía crear una infraestructura verde alrededor del municipio que ayudase a separar y proteger las zonas urbanizadas del entorno forestal.

Sin embargo, una información publicada en agosto de 2025 por El Español-Treintayseis señalaba que el proyecto seguía sin ejecutarse en los términos planteados inicialmente.

El caso ilustra una de las principales diferencias entre anunciar una medida y convertirla en una infraestructura operativa: la planificación necesita financiación, acuerdos entre administraciones, ejecución y mantenimiento.

Fuente: El anillo verde de Vigo, ocho años después de los incendios.

3. La Xunta ha reforzado la detección y los recursos contra el fuego

El Plan de prevención y defensa contra los incendios forestales de Galicia de 2026 incorpora medidas tecnológicas y operativas para mejorar la vigilancia y la respuesta ante los incendios.

Entre las novedades anunciadas por la Xunta figuran:

  • 241 cámaras de videovigilancia en 111 puntos, un incremento del 30 % respecto al año anterior, según el Gobierno gallego.
  • La incorporación de inteligencia artificial al sistema interno de gestión para facilitar la detección automática de humo y focos iniciales.
  • Tres nuevos drones destinados principalmente a zonas de difícil acceso o con cobertura limitada.
  • La incorporación prevista de 42 brigadas de cuatro integrantes para reforzar el dispositivo durante la campaña de alto riesgo.
  • La ampliación de la unidad especializada en la dirección de extinción de grandes incendios.
  • Trabajos preventivos previstos en más de 33.800 hectáreas, incluidos tratamientos selvícolas y actuaciones en infraestructuras de defensa.

La Xunta también anunció el desarrollo de una aplicación móvil para comunicar incendios y facilitar su localización, como complemento al teléfono 085.

Son medidas que pueden mejorar la detección temprana y la capacidad de respuesta. Sin embargo, su eficacia en Vigo depende también de la cobertura efectiva de los puntos de riesgo, la disponibilidad de recursos y la coordinación con los servicios locales.

Fuente: La Xunta detalla las novedades del Pladiga 2026.

4. Nuevas iniciativas vecinales de vigilancia y autoprotección en 2026

Durante este año también se han impulsado iniciativas específicas en los montes vigueses.

La Mancomunidad de Montes de Vigo puso en marcha en junio la campaña «Ollos no Monte-Vigo», orientada a reforzar la vigilancia preventiva, la detección temprana y la coordinación entre las comunidades de montes y los equipos que trabajan en el territorio.

Además, durante agosto y septiembre se celebraron acciones formativas sobre prevención y autoprotección en parroquias como Matamá y San Andrés de Comesaña, especialmente expuestas por su proximidad entre viviendas y terrenos forestales.

Estas iniciativas incorporan una dimensión fundamental: preparar a la población para reconocer situaciones de riesgo, comunicar con rapidez la presencia de fuego y conocer cómo actuar ante una emergencia.

La participación vecinal puede ayudar a detectar conatos, pero no sustituye la responsabilidad de las administraciones ni la necesidad de contar con recursos profesionales y protocolos de emergencia.

Fuentes: Campaña Ollos no Monte-Vigo y formación en autoprotección en Comesaña.

¿Está Vigo suficientemente preparado para evitar otra tragedia?

La existencia de un plan municipal, la mejora de los sistemas de vigilancia y las iniciativas de autoprotección demuestran que la prevención forma parte de la agenda institucional. Pero valorar si estas medidas son suficientes exige examinar también sus resultados sobre el terreno.

En junio de 2026, la Mancomunidad de Montes de Vigo volvió a alertar de la vulnerabilidad de los montes periurbanos y de la necesidad de superar una estrategia centrada en trabajos puntuales de desbroce. Sus representantes reclamaron una planificación más ambiciosa, adaptada a las condiciones actuales y a la posibilidad de incendios de gran intensidad.

Entre las cuestiones que siguen abiertas destacan la continuidad de los trabajos de gestión forestal, el mantenimiento de las franjas de seguridad, la protección de las viviendas situadas junto al monte y la coordinación entre las administraciones y las comunidades de montes.

También resulta relevante el debate sobre el anillo verde y otras infraestructuras de protección que requieren compromisos económicos y plazos concretos.

Una nueva legislación gallega todavía en tramitación

El debate sobre la prevención no se limita a Vigo. En septiembre de 2026, la Xunta presentó un anteproyecto para actualizar la legislación gallega de lucha contra los incendios forestales, con una mayor atención a las características y al nivel de riesgo de cada territorio.

Entre las líneas anunciadas figura la posibilidad de ampliar las distancias de gestión de biomasa en zonas estratégicas. La propuesta pretende adaptar el marco normativo a los nuevos escenarios de incendios y reforzar la protección de las personas y los bienes.

A fecha de este aniversario, debe distinguirse entre el anteproyecto y una norma definitivamente aprobada y en vigor. Su alcance real dependerá de la tramitación, del texto final y de su aplicación práctica.

Fuente: Los cambios previstos en la nueva ley gallega de incendios.

Nueve años después, la prevención sigue siendo una tarea colectiva

El aniversario de los incendios de 2017 es una oportunidad para recordar a las víctimas, reconocer el trabajo realizado para recuperar los espacios afectados y examinar con rigor las medidas que se han puesto en marcha desde entonces.

Vigo cuenta hoy con instrumentos de planificación, sistemas de vigilancia y nuevas iniciativas de colaboración vecinal que no deben confundirse con la situación de hace nueve años. Al mismo tiempo, siguen existiendo reclamaciones sobre la gestión del monte, las infraestructuras preventivas y la necesidad de mantener los trabajos durante todo el año.

La recuperación del paisaje no puede darse por concluida mientras persistan problemas de gestión, y la prevención no puede evaluarse únicamente por el número de planes aprobados o de recursos anunciados.

Recordar los incendios de octubre de 2017 significa no olvidar a quienes perdieron la vida y comprobar, con hechos, si Vigo está mejor preparada para proteger a sus vecinos y sus montes. Nueve años después, esa sigue siendo la medida más importante del camino recorrido.

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