Las Salesas cumplen un siglo en Vigo: cien años de oración y vida contemplativa tras los muros de su monasterio
La Orden de la Visitación de Santa María llegó a Vigo en 1927 y celebra en 2026 su centenario con una comunidad dedicada a la vida contemplativa en su monasterio de Teis, obra de Antonio Palacios.

Hay un lugar en Vigo donde el ritmo de la ciudad parece detenerse. Tras los muros de granito del monasterio de la Visitación de Santa María, en el barrio de Teis, una comunidad de religiosas mantiene desde hace un siglo una forma de vida marcada por la oración, el silencio y la contemplación.
Son las conocidas como Salesas, nombre con el que se conoce popularmente a las religiosas de la Orden de la Visitación de Santa María. Su presencia en Vigo comenzó en 1927 y en 2026 la comunidad celebra cien años de historia en la ciudad.
Los actos conmemorativos del centenario comenzarán este jueves 24 de septiembre, con una eucaristía presidida por el obispo de Tui-Vigo, Antonio Valín, a las 18:00 horas en la iglesia conventual del monasterio de Teis.
La comunidad forma parte de la vida contemplativa de la diócesis de Tui-Vigo, que mantiene varios monasterios de clausura repartidos por su territorio. La propia diócesis ha incluido en los últimos años el monasterio de las Salesas dentro de sus rutas para acercar a los ciudadanos a la vida contemplativa.
Una orden nacida en Francia hace más de cuatro siglos
Aunque las Salesas llevan cien años en Vigo, la historia de la Orden de la Visitación se remonta mucho más atrás.
La congregación fue fundada en Annecy, Francia, en 1610, por san Francisco de Sales y santa Juana Francisca Frémyot de Chantal. El Ministerio de Cultura sitúa su fundación el 6 de junio de aquel año y señala que nació inicialmente con una vocación contemplativa y de servicio a pobres y enfermos.
Francisco de Sales, obispo de Ginebra, había conocido años antes a Juana de Chantal y ambos desarrollaron una profunda relación espiritual que acabaría dando lugar a la nueva comunidad. El proyecto buscaba una forma de vida religiosa centrada en la oración, la humildad, la caridad y una espiritualidad menos marcada por las prácticas ascéticas extremas.
La Orden experimentó una rápida expansión. Sin embargo, sus primeros años estuvieron marcados por la necesidad de adaptar su forma de vida a las normas de la Iglesia de la época. La Visitación terminó convirtiéndose en una orden contemplativa de clausura, aprobada por la Santa Sede en 1618 y vinculada a la Regla de San Agustín.
La espiritualidad de las Salesas está especialmente vinculada a la humildad, la sencillez, la caridad y la vida interior. Su propio modo de entender la vocación pone el acento en una existencia dedicada a la oración y a la búsqueda de Dios desde una vida escondida y comunitaria.
Las Salesas llegan a Vigo en 1927
Más de tres siglos después de aquella fundación en Annecy, la Orden llegó a Vigo.
Las religiosas de la Visitación se establecieron en la ciudad en 1927, iniciando una presencia que se ha mantenido durante cien años.
Con el tiempo, la comunidad se trasladó al entorno de A Calzada, en Teis, donde se levantó el monasterio que actualmente identifica a las Salesas viguesas.
El edificio es también una pieza destacada de la arquitectura de Vigo del siglo XX. El proyecto fue realizado en 1942 por Antonio Palacios, uno de los arquitectos gallegos más importantes de la época.
Un monasterio diseñado por Antonio Palacios
El monasterio de la Visitación de las Salesas Reales es una de las obras menos conocidas de Antonio Palacios en Vigo.
El arquitecto porriñés proyectó un conjunto de inspiración regionalista y con referencias medievales, utilizando sistemas constructivos tradicionales gallegos. El granito tiene un papel protagonista y las fachadas conservan la piedra prácticamente sin trabajar, una característica que da al edificio su aspecto austero y robusto.
El proyecto original era mucho más ambicioso que el edificio que finalmente se construyó. Palacios había planteado un gran patio alrededor del cual se organizarían diferentes pabellones y una iglesia monumental.
Finalmente solo llegó a ejecutarse el primer pabellón del proyecto. La iglesia fue bendecida en 1945.
El resultado es un edificio de aspecto casi fortificado, con muros de granito y contrafuertes exteriores que refuerzan su imagen de solidez. El conjunto forma parte del patrimonio arquitectónico de Teis y constituye uno de los ejemplos de arquitectura religiosa vinculados a la última etapa de Palacios.
Un siglo detrás de los muros de Teis
La historia de las Salesas de Vigo ha transcurrido en buena medida al margen del ritmo cotidiano de la ciudad.
La clausura implica una vida comunitaria orientada fundamentalmente a la oración y la contemplación, con una relación con el exterior limitada por las propias características de esta forma de vida religiosa.
Pero eso no significa que el monasterio haya permanecido completamente ajeno a la vida de Vigo.
La comunidad mantiene su vínculo con la diócesis y participa en iniciativas destinadas a acercar la vida contemplativa a la sociedad. En los últimos años, por ejemplo, el monasterio ha formado parte de las rutas orantes organizadas por la Diócesis de Tui-Vigo, que permiten conocer distintos monasterios contemplativos y compartir momentos de oración con sus comunidades.
La propia diócesis define estas iniciativas como una oportunidad para descubrir la vida de quienes han decidido dedicar su existencia a la contemplación.
Una comunidad que se ha renovado
El futuro de las Salesas de Vigo también ha pasado en los últimos años por la renovación de su comunidad.
En 2023, cuatro religiosas procedentes de Lugo se incorporaron al monasterio de Teis con el objetivo de reforzar y rejuvenecer la comunidad. La Diócesis de Tui-Vigo informó entonces del traslado y señaló que se esperaban nuevas incorporaciones para asegurar la continuidad del monasterio de vida contemplativa en la ciudad.
La comunidad ha contado a lo largo de las décadas con religiosas procedentes de diferentes lugares. La documentación de la propia diócesis recoge, por ejemplo, la trayectoria de hermanas que llegaron a Vigo desde otros monasterios y dedicaron buena parte de su vida religiosa a esta comunidad.
Actualmente, las Salesas continúan formando parte de la red de comunidades religiosas de la diócesis. La información diocesana sitúa su monasterio en Coutadas, 14, en Teis, y recoge horarios habituales de culto.
Cien años de historia en Vigo
El centenario de las Salesas permite mirar hacia una parte poco visible de la historia de Vigo: la de las comunidades religiosas que han desarrollado durante décadas su actividad dentro de los propios barrios de la ciudad.
En el caso de la Visitación, son ya cien años de presencia en Vigo, más de ochenta de ellos vinculados al monasterio de Teis diseñado por Antonio Palacios.
El aniversario no solo conmemora la llegada de aquellas primeras religiosas en 1927. También pone el foco en una tradición espiritual que nació en Francia hace más de cuatro siglos y que continúa presente en Vigo a través de una comunidad contemplativa.
Un siglo después, detrás de los muros de granito de A Calzada, las Salesas siguen formando parte del paisaje de Teis y de la historia religiosa y arquitectónica de la ciudad.
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