Senda del río Lagares
El corredor verde que cruza Vigo de punta a punta: 8,3 km llanos de ribera, puentes viejos y aves, del parque de Castrelos a la desembocadura en Samil.
- Duración
- 2 h
- Distancia
- 8,3 km
- Dificultad
- facil
- Categoría
- naturaleza
La Senda del río Lagares es el corredor verde que atraviesa Vigo de este a oeste siguiendo el principal río de la ciudad. Un paseo acondicionado, llano y ancho que se cuela por detrás de los barrios y acaba en el mar.
Su gracia es doble: es la ruta más cómoda de la ciudad —sin cuestas, algo raro en Vigo— y a la vez la que enseña una cara que no aparece en las postales, entre huertas, puentes de piedra y vegetación de ribera a diez minutos del centro.
Qué es la senda y por dónde va
El trazado principal son 8,3 kilómetros desde A Raposeira, al final de la avenida de Madrid, hasta la desembocadura junto a Samil. Con las ampliaciones de los últimos años, quien quiera hacerlo entero puede empezar más al este, en Cabral, y encadenar hasta unos 12 kilómetros.
Por el camino cruza o roza los barrios de Sárdoma, Castrelos, Balaídos, Coia y Navia. El estadio de Balaídos queda a un paso del recorrido.
No hace falta hacerla del tirón. Hay paradas de bus urbano repartidas por casi todo el trazado, así que lo habitual es coger un tramo, andarlo y volver en autobús; los horarios y líneas, en la guía de transporte de Vigo.
Castrelos: el parque que la senda atraviesa
El punto fuerte del trazado es el parque de Castrelos, el mayor de la ciudad y el pulmón de Vigo. La senda lo cruza de lado a lado, así que el paseo se puede alargar todo lo que uno quiera sin salirse de él.
Dentro están el pazo-museo Quiñones de León, el museo municipal de la ciudad, y sus dos jardines históricos: el francés, geométrico y recortado, y el inglés, más silvestre. En la parte alta queda el auditorio al aire libre, donde se celebran los conciertos de verano.
Es también el mejor tramo para quien solo tiene una hora: se entra por el parque, se camina un rato junto al río y se sale por el otro lado.
El patrimonio escondido del río
Lo que hace distinta a esta senda frente a cualquier paseo fluvial es lo que queda en las orillas. El Lagares fue durante siglos un río de trabajo, y sus puentes y molinos siguen ahí.
- A pontella de Sárdoma. Un puentecito de piedra de dos ojos sobre el cauce, con el bosque de ribera cerrándose por encima. Es la imagen más reconocible de todo el recorrido.
- Os restos da ponte de Castrelos. En el cauce viejo se conservan los restos de un antiguo puente, hoy rodeado de ciudad y protegido con una verja. No es monumental, pero cuenta bien la historia del río.
- A pontella e o muíño de marea de Molinos. Ya cerca de la desembocadura, donde el río empieza a notar la marea, quedan un paso de piedra y un molino de marea, que aprovechaba la subida y bajada del agua para moler.
Aves, peces y bosque de ribera
El tramo final, donde el río se ensancha en marisma y saíñas, es el mejor para mirar hacia el agua. Ahí se juntan ánades y gansos durante todo el año y, con algo de suerte y silencio, garzas pescando en la orilla.
Bajo la superficie la fauna cambia según la parte del río: anguilas aguas arriba y, ya en el tramo con influencia marina, mújoles que suben con la marea.
El pasillo de ribera —alisos, sauces, fresnos— hace de sombra y de refugio, y explica por qué en pleno agosto la senda está varios grados más fresca que la calle de al lado.
La desembocadura y el enlace con las playas
El Lagares muere en la praia da Foz, pegada a Samil. Y ahí la ruta no se acaba: engancha con el paseo litoral, de modo que la senda fluvial y la marítima forman un continuo de unos quince kilómetros.
Desde la desembocadura hay dos opciones:
- A la derecha, unos 4,5 km hacia el centro por las playas de O Cocho y A Mourisca, camino de Bouzas.
- A la izquierda, unos 2,6 km hasta O Vao y Canido, frente a la isla de Toralla, por la costa de Alcabre y Navia.
Varios de esos arenales están entre los certificados cada temporada: la lista, en banderas azules de Vigo y en nuestra guía de playas.
Cómo hacerla: consejos prácticos
- A pie, en bici o con carrito. El firme es ancho y llano de principio a fin; es de las pocas rutas de Vigo apta para silla de ruedas en casi todo su trazado.
- Por tramos. Castrelos–Balaídos para una hora corta; Castrelos–Samil para media mañana; Cabral–Samil si quieres los doce kilómetros completos.
- Agua y sombra. Hay pocas fuentes: lleva botella. La ribera da sombra en buena parte, pero los tramos abiertos del final pegan fuerte en verano.
- Cuándo. A primera hora es cuando hay más actividad de aves y menos gente corriendo.
- Con niños. Es el paseo natural más fácil de la ciudad y termina en la playa, que resuelve la tarde.
Si quieres completar el día con el resto de la ciudad, el itinerario clásico está en qué ver en Vigo en un día.
Puntos destacados
- · Atraviesa el parque de Castrelos y el pazo-museo Quiñones de León
- · Pontella de Sárdoma, un puente de piedra sobre el río
- · Restos de la vieja ponte de Castrelos en el cauce antiguo
- · Marisma y saíñas de la desembocadura, con aves acuáticas
- · Enlaza directamente con las playas de Samil, O Vao y Canido
Consejos prácticos
- → Es llana y apta para bicicletas, patines y carritos
- → Se puede hacer por tramos: hay paradas de bus urbano en casi todo el recorrido
- → Lleva agua, hay pocas fuentes en el recorrido
- → El tramo de Castrelos es el más bonito si solo tienes una hora